¿No huelen a pies? Ya sean los tuyos o los de tu vecino, los pies malolientes siempre son desagradables. ¿Cuáles son las soluciones a este problema tan molesto?
En primer lugar, debes saber que la piel de nuestros pies contiene miles de glándulas. No es de extrañar, entonces, que suden y desprendan un olor desagradable después de un día con zapatos. Cada persona tiene su propio olor corporal y es más o menos propensa a la transpiración en los pies. Cuanto más se transpira, más fuerte será el olor. ¡Lávate bien los pies al menos una vez al día! Frota las plantas, enjabona y limpia bien entre los dedos; eso es lo primero que debes hacer. Y sobre todo, sécalos con mucho cuidado, ya que la humedad agrava el problema. Para reducir la transpiración, también necesitas dejar que tus pies respiren usando zapatos adecuados, especialmente de materiales naturales. Además, asegúrate de usar zapatos completamente secos, alternando entre dos pares si es necesario, dejando que cada par se seque durante un día. Espolvorear talco dentro del zapato o aplicar ácido bórico ayuda a eliminar los malos olores y la transpiración. También se pueden encontrar productos especiales para combatir el mal olor y plantillas en tiendas de artículos deportivos. ¡No olvides los calcetines! Se recomiendan los de fibras naturales, ya que reducen la transpiración.
Sin embargo, ten en cuenta que a veces las causas del mal olor son más graves. En caso de infecciones por hongos, los medicamentos antimicóticos pueden ser útiles. Para el crecimiento bacteriano, los antibióticos ayudarán a resolver el problema. Los tratamientos a base de sales de aluminio también son efectivos. Presentes en muchos desodorantes, las sales de aluminio aplicadas en los pies limitan la transpiración en las plantas. La iontoforesis, por otro lado, está indicada para personas con transpiración excesiva. Los pies se colocan en un baño de agua conectado a una corriente eléctrica de baja intensidad, que interrumpe la actividad de las glándulas sudoríparas. Se requieren entre quince y veinte sesiones de quince minutos, tres veces por semana.
Finalmente, ¡puedes considerar el Botox! Sí, el Botox puede reducir la sudoración localizada hasta seis meses después de la inyección. Si tiene alguna duda sobre el método a utilizar, consulte a un podólogo o dermatólogo.
Antoine PANAITE
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