Un estudio británico encargado por la Fundación 1001 Días Críticos revela que los bebés están expuestos a pantallas a edades cada vez más tempranas, a menudo porque sus padres usan la televisión o el teléfono móvil con frecuencia. Según los investigadores, uno de cada diez bebés se duerme frente a una pantalla.
Esta exposición, incluso cuando se utiliza para calmar al niño o cuando se deja una pantalla encendida cerca, podría provocar trastornos del sueño, problemas de visión, un mayor riesgo de obesidad, así como retrasos en el desarrollo del lenguaje y la interacción social. Los investigadores consideran que ningún niño menor de dos años debería estar expuesto a pantallas de forma voluntaria y regular, y piden a los gobiernos que revisen sus recomendaciones.
Andrea Leadsom, fundadora de la Fundación 1001 Días Críticos, también critica a las empresas tecnológicas que ofrecen contenido comercializado como apto para bebés cuando los datos científicos indican lo contrario.
En el Reino Unido, el tiempo frente a las pantallas está oficialmente desaconsejado antes de los dos años, con algunas excepciones como las videollamadas. Los autores del estudio solicitan directrices más claras.
En Francia, las autoridades recomiendan que los niños no utilicen pantallas antes de los tres años, principalmente a través del método "3-6-9-12" desarrollado por el psiquiatra Serge Tisseron. Una comisión de expertos designada por el Palacio del Elíseo en 2024 también recomendó prohibir las pantallas antes de los tres años, debido a sus efectos en el lenguaje, la atención, el sueño y la interacción social.
Sophie de Duiéry
|